Cómo romper un hechizo de Macumba: Guía de limpieza espiritual

Hay una situación que conviene tomar en serio cuando aparece, aunque al principio parezca casualidad: encontrar objetos extraños en el patio, en la entrada de casa, en el felpudo. Polvos de colores, atados con hilos de colores, restos de velas, monedas oxidadas en grupos raros, prendas de ropa que no son tuyas. Cuando sumas eso a una racha de mala suerte que no se explica (problemas en el trabajo, pérdidas económicas en cadena, malestares físicos sin causa clara), conviene plantearse seriamente que puede haber un trabajo dirigido en tu contra. Aprender cómo romper un hechizo de macumba te da herramientas para neutralizar este tipo de magia negra con rituales de limpieza sencillos y caseros.

Hechizo con Macumba - Tarot10

Lo primero: no toques nada con las manos

Si encuentras algo extraño en tu propiedad y tu instinto te dice que no es normal, hazle caso. La regla básica es no tocar nunca con las manos desnudas un objeto que pueda ser parte de un trabajo. La razón es sencilla: el contacto directo es uno de los canales por los que estos trabajos transmiten su carga, y aunque no creas en ello del todo, el sentido común dice que mejor no probar.

Ponte unos guantes de goma de los de fregar. Si no tienes, dos bolsas de plástico envolviéndote la mano sirven perfectamente. Recoge todos los restos sin tocarte la cara mientras lo haces, métele todo dentro de una bolsa que puedas cerrar y añade un puñado generoso de sal gruesa. La sal es de los purificadores más antiguos que se conocen y rompe la conexión energética del objeto con su trabajo.

Cierra la bolsa con un buen nudo. Después, no la tires en la basura de tu casa. Llévala lejos: a un contenedor que esté en otro barrio, a un descampado, a un terreno baldío donde puedas enterrarla. Cuanto más lejos del lugar donde la encontraste, mejor.

Hechizo con Macumba - Rituales y hechizos - Tarot Telefónico

Limpiar la zona donde estaba el objeto

Una vez retirado el objeto, queda la huella energética del lugar donde estaba. Esa huella también hay que limpiar, porque si no, el efecto persiste aunque ya no esté el material físico.

El primer paso es esparcir tres puñados de sal sobre el sitio exacto donde encontraste el trabajo. Déjala actuar al menos treinta minutos. La sal va a absorber lo que quedaba flotando ahí. Pasada la media hora, recoge esa sal con una pala o un papel (sin tocarla con las manos) y mételo en otra bolsa que también vas a tirar lejos.

El segundo paso es la solución de vinagre y sal. Mezcla en un cubo o un recipiente vinagre rojo (vale el de vino tinto barato) con un buen puñado de sal disuelta. Esparce esa mezcla por toda la zona afectada y deja que se seque sola al aire libre. El vinagre con sal es un combinado de limpieza energética muy potente que se ha usado durante siglos para romper trabajos de magia negra. Una vez seco, puedes limpiar el suelo con agua y jabón como harías normalmente.

Si el sitio donde estaba el objeto era una zona común (la entrada de casa, el felpudo, el balcón), conviene además barrer hacia fuera, nunca hacia dentro. El barrido hacia el exterior, hecho con intención clara, refuerza la limpieza.

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Si has tocado algo sin querer

Puede pasar que cuando descubres el objeto ya lo hayas tocado sin pensarlo, instintivamente, antes de darte cuenta de qué era. No te asustes: hay manera de cortar esa conexión.

Lávate la zona que estuvo en contacto (manos, brazos, lo que sea) con jabón de coco. Es uno de los más efectivos para limpiezas energéticas suaves, y lo puedes encontrar en herbolarios o tiendas afro.

Después aplica sobre la misma zona una solución de sal disuelta en vinagre de uva. Deja unos segundos y aclara. Esta combinación cierra las puertas energéticas que pudieran haberse abierto con el contacto.

Para terminar, aplica un poco de perfume o agua de lavanda sobre la piel. La lavanda tiene fama desde hace siglos por sus propiedades protectoras y relajantes, y aquí cumple una función doble: te calma a ti (que probablemente estás nerviosa) y crea un campo defensivo alrededor de la zona limpiada.

Si quieres rematar la limpieza con un gesto adicional, puedes esparcir un poco de agua bendita por el lugar donde estaba el trabajo. No es imprescindible, pero quien tiene esa creencia suele encontrar consuelo en hacerlo.

Una idea final que conviene no perder de vista

Cuando trabajas con todo esto, lo más importante no son los materiales sino la intención y la calma con la que lo haces. Hacer estos rituales desde el pánico genera resultados pobres y te deja peor. Hacerlos desde una actitud serena y firme (“esto que ha venido aquí no es bienvenido y se va”) es mucho más efectivo.

Y conviene también ser realista: si has hecho la limpieza completa y la sensación pesada en casa o en tu vida sigue ahí semanas después, puede que el trabajo sea más fuerte de lo que pensabas o que esté siendo renovado. En esos casos no merece la pena seguir probando rituales caseros tú sola: es mejor pedir ayuda.

Las tarotistas expertas de Tarot10 atienden por teléfono y muchas de ellas trabajan con limpiezas, protecciones y trabajos para neutralizar este tipo de situaciones. Una llamada puede ayudarte a identificar exactamente qué tienes encima, de dónde viene y qué necesitas para soltarlo del todo. A veces media hora bien aprovechada con alguien que sabe del tema vale más que semanas dando vueltas tú sola.