Hechizo para limpiar el cuerpo y alma de energías negativas
Hay rachas en la vida en las que uno se levanta cansado sin haber hecho nada, en las que el ánimo se enturbia sin razón aparente y en las que el cuerpo pesa más de lo que debería. Cuando esto se prolonga, casi siempre hay carga energética acumulada que ni el descanso ni el ejercicio terminan de limpiar. Realizar un hechizo para limpiar el cuerpo y alma es una práctica tradicional muy efectiva para esos momentos en los que necesitas restablecer tu energía vital y soltar lo que se ha quedado pegado a ti sin que te dieras cuenta. Este ritual, basado en la simbología de las velas de colores, es de los más sencillos de ejecutar y a la vez de los más eficaces. Conecta bien con preparar tu energía para rituales efectivos de amor o con los hechizos en luna menguante para eliminar cargas, porque comparte con ellos el principio básico de retirar antes de añadir.

Lo que vas a necesitar
Los materiales son tres velas y un par de fósforos. Tres colores muy concretos, cada uno con una función específica dentro del trabajo. La vela blanca representa la luz, la pureza y la energía positiva, y es la primera que entrará en acción. La vela negra actúa como receptora y transmutadora de las energías negativas, y es la pieza clave del proceso porque es la que va a cargar con lo que sueltas. La vela verde simboliza la salud, la curación y el bienestar físico y mental, y aparece al final para sellar el espacio que ha quedado limpio. Reúne también dos fósforos, preferiblemente de madera, que se usarán para encender las velas en el orden adecuado.

Cómo se hace
Antes de empezar, busca un lugar tranquilo donde sepas que vas a estar a solas y sin interrupciones durante al menos veinte minutos. Siéntate cómodamente, cierra los ojos y dedica un momento a despejar la mente de preocupaciones cotidianas. Esa pausa previa no es opcional, es lo que conecta tu intención con el ritual.
Empieza encendiendo la vela blanca. Mientras lo haces, visualiza cómo la luz que va desprendiendo disipa las sombras alrededor de ti, como cuando entras en una habitación oscura y abres las cortinas. Una vez encendida, recita con convicción la primera invocación:
«Madre Tierra, Fuego, Viento, Agua y Espíritu, les pido que limpien mi cuerpo de todas las energías negativas».
A continuación enciende la vela negra y repite la misma oración. Esta segunda vela es la que se va a encargar de absorber las tensiones, los bloqueos y las cargas que llevas dentro y que quieres liberar. No tengas miedo del color: la vela negra en este contexto no es oscura, es solo el color que mejor “atrapa” lo que sale de ti, igual que un imán recoge limaduras de hierro.
Por último, enciende la vela verde, que es la que cierra y sana. Pronuncia con calma el conjuro de activación:
«Madre Tierra, Fuego, Viento, Agua y Espíritu, con sus poderes liberen y sanen mi cuerpo y mi mente de todas las fuerzas negativas. ¡Bendito seas!».
Meditación y cierre
Una vez encendidas las tres velas en su orden, mantente sentado en silencio durante unos quince minutos. Este tiempo no es relleno, es la parte más importante del ritual: enfócate en tu respiración, deja la mente lo más quieta posible y permite que la energía de las velas trabaje sobre tu campo áurico sin que tú tengas que hacer nada más. Es muy habitual notar al final una sensación clara de alivio, una especie de frescor en el pecho o en la cabeza, y a veces un cansancio repentino que es justamente la señal de que algo se ha soltado.
Para completar el proceso, deja que las tres velas se consuman por completo en un lugar seguro, sin apagarlas a propósito. Si tienes que retirarte de la habitación, asegúrate de que están en una superficie segura donde puedan terminar su ciclo sin riesgo. Este ritual, en su sencillez, es una herramienta muy útil para restaurar la paz interior y prepararte para empezar nuevos ciclos con una energía verdaderamente renovada. Si después de hacerlo sientes que algo más profundo sigue pesando y no termina de irse, las tarotistas expertas de Tarot10 atienden por teléfono. Una llamada en uno de esos momentos en los que sospechas que la carga no es solo tuya puede aclararte mucho qué hay detrás y cómo soltarlo del todo.


