Hechizo para castigar a una pareja infiel: Ritual efectivo paso a paso
Salir de una traición amorosa es uno de los procesos más sucios que existen en el plano emocional. No es solo el fin de una relación: es la sensación de haber sido tomado por tonto, de que alguien jugó con cosas que tú dabas por seguras. Cuando la herida no termina de cerrarse y el dolor se queda dando vueltas en bucle, mucha gente busca un cauce ritual para canalizar esa rabia hacia algún sitio. El hechizo para castigar a una pareja infiel funciona como un ejercicio simbólico de reequilibrio emocional y cierre de etapa, no como un acto de daño real.
Conviene entenderlo así desde el principio. Lo que buscas con este trabajo no es destruir a nadie, es soltar lo que llevas encima y dejar que la ley de causa y efecto haga lo que tenga que hacer con la otra persona. Esa diferencia es importante.

Lo que vas a necesitar
Una fotografía de tu ex de cuerpo entero, doce velas negras, una vela roja, trece alfileres de hierro y un limón. Reúnelo todo antes de empezar para no tener que pararte a media ejecución.

Cuándo y cómo se hace
Este ritual pide noche de luna menguante (la fase del soltar y el desprenderse), preferiblemente un viernes a medianoche. La menguante es la fase que mejor acompaña los trabajos de cierre y despojo.
Empieza colocando las doce velas negras formando un círculo en sentido contrario a las agujas del reloj. Coloca la vela roja en el centro y enciéndela. Deja caer tres gotas de cera sobre el área del pecho en la fotografía y recita:
“Dios Osiris te invoco, escucha mi petición, siente mi dolor. Amo y señor del castigo, juez de la Naturaleza. Esta vergüenza y daño hechos por [nombre de la persona], que sea mi venganza su dolor, que sea mi felicidad su sufrimiento. Que beba el mismo dolor que me hizo saborear. Que así sea.”
A continuación enciende las doce velas negras una a una, también en sentido antihorario. Toma uno de los alfileres, clávalo primero en el limón y después atraviesa con él la cabeza de la fotografía mientras dices:
“Perdiste la razón. Tu desesperación, tu infelicidad y tu falta de lealtad están aludidas a una falsa realidad. Ordeno que seas ridiculizado por mi voluntad.”
Con los alfileres restantes, fija la fotografía al limón concentrándote en el área del corazón, y pronuncia:
“Que el tormento, la locura, los celos y la inseguridad llenen tu corazón. Que seas víctima de tu propia pasión, que te traigan traición y que saborees esa infidelidad. Ordeno que el amor que tengas sea tan amargo como este limón y que tu destino sea la soledad.”
Deja que las velas se consuman del todo mientras meditas sobre tu propio reequilibrio y visualizas cómo el dolor que te causaron se aleja de ti, no como venganza, sino como liberación. Cuando el ritual haya terminado, rompe la fotografía en trece pedazos, mete los restos y el limón con los alfileres en una bolsa, y deséchalo todo en un contenedor de basura fuera de tu hogar. Al retirarte, hazlo sin mirar atrás. Ese gesto sella el cierre.
Algo importante antes de cerrar
Este trabajo está pensado como ritual simbólico de magia blanca, no como pacto ni como daño físico real. Su sentido es ayudarte a liberar la carga emocional y dejar que la persona que te falló cargue con el peso de sus propias acciones según sus propios tiempos. Si después de hacerlo notas que algo se afloja pero queda un poso de duda sobre si esa relación realmente terminó o sobre lo que viene ahora para ti, las tarotistas expertas de Tarot10 atienden por teléfono. Una llamada en uno de esos momentos en los que sientes que cierras una puerta pero no sabes hacia dónde abrir la siguiente puede aclararte mucho qué etapa empieza ahora.

